LA HISTORIA DE LAS 3 EVAS

n el relato del Génesis, Adán y Eva son creados dos veces, la primera al mismo tiempo: " Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios los creó; varón y hembra los creó" (Génesis 1:27). El capítulo primero termina con el séptimo día, cuando Dios decide descansar. Pero, curiosamente, en el capítulo siguiente Dios vuelve a crear al hombre: "Porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra, sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra. Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente" (Génesis 2: 5 -7). Pero ahora no nacen simultáneamente el varón y la hembra, sino sólo el varón. Jehová crea a la mujer a partir de una costilla de Adán en Génesis 2: 22.
Probablemente, la confusión se deba a una descuidada mezcla de las tradiciones judías, pues según éstas Eva no fue la primera mujer que creó Jehová. La primera historia es un curioso sistema de error-acierto, algunos de cuyos detalles los redactores de la Biblia consideraron poco oportuno incluir en un relato santo.
Uno de los mitos cuenta que Adán al ver que todos los seres desfilaban en pareja delante de él para que él les pusiera nombre, quiso emularlos e intentó tener amores con cada hembra. Como en ninguna de estas hembras encontró satisfacción, pidió a Dios que le diera una compañera. Dios le satisfizo creando a Lilit, pero en lugar de polvo empleó inmundicias. Lilit resultó ser la primera luchadora en pro de la igualdad de sexos. Se negaba a acostarse bajo él a la hora del coito alegando que ambos eran iguales. Adán cometió el error de intentar forzarla: Lilit pronunció el nombre de Dios y desapareció por el aire para ir a disfrutar el mundo y sus habitantes. Requerida por los ángeles Senoy, Sansenoy y Semangelof, Lilit prefirió permanecer a orillas del mar Rojo amada por las legiones de demonios. Como partió de la compañía de Adán antes del asunto de la expulsión del paraíso, Lilit se libró de la condena de morir.
En un segundo intento, Dios creó a otra mujer: juntó tejidos, huesos, secreciones, glándulas, sangre y cubrió esta amalgama con piel y cabellos. El error estuvo en fabricarla delante del destinatario: aunque, una vez terminada, era hermosa, Adán jamás pudo vencer la repugnancia que le provocó el ser testigo del proceso. Dios expulsó a esta segunda mujer del paraíso. En la tercera ocasión Dios durmió a Adán, y de una costilla (según algunas tradiciones de una cola terminada en aguijón cuayo resto es hoy el coxis) formó a la mujer que, por fin, enamoró a Adán.
Hay otras dos historias: en una de ellas Dios creó un ser humano con dos rostros, uno masculino que miraba hacia delante y otro femenino que miraba hacia atrás. Pero luego cambió de idea: los dividió y así fue como otorgó a Adán una mujer. En la otra, este ser primero era un andrógino, dos cuerpos completos de hombre y mujer unidos por sus respectivas espaldas. Puesto que esta configuración dificultaba los movimientos y la mutua comprensión, los separó, con lo que, efectivamente, logró que se movieran con más libertad.
De estas diferentes tradiciones posiblemente surgió el error: Génesis 1 se refiere seguramente al andrógino y al ser con cara de hombre y mujer, mientras que en Génesis 2 sería una simplificación de la serie Lilit - Eva1 - Eva 2.

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