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HISTORIAS PARA NO DORMIR
A
petición de Agartha voy a contar aquí unos casos de vasografía
en los que participé hace unos años junto a un hermano
y unos amigos, pero antes de nada quisiera dejar bien claro dos cosas:
1º no fueron fraudes ni trucos de ningún tipo y 2º
no creo que fueran espíritus los contactados. Mi opinión
es que se trataba de contactos telepáticos involuntarios con
gente viva que conocía los hechos. También quiero aclarar
que el método utilizado fue un tablero barnizado de madera (la
puerta de un armario) con las letras y números puestas en rededor
por orden alfabetico y un ''si'' y un ''no'' en el centro. Cómo
elemento móvil usamos un vaso de cristal de talla mediana. Aquí
no voy a poner nombres ni apellidos por dos motivos: no los recuerdo
y aunque los recordase no los pondría por motivos éticos.
Después de estas aclaraciones voy a empezar por el caso de un
señor de Pradoluengo (Burgos) que a principios del siglo XX (o
últimos del XIX, ya no me acuerdo, y perdonen) tenía como
profesión la de verdugo de garrote vil. Este señor, según
nos contaba el vaso letra a letra, murió asesinado a manos de
un familiar de uno de los ajusticiados, el cual averiguó la identidad
del verdugo y usando como arma una tabla afilada procedente de un arado
le decapitó. Nos dijo que tenía familiares vivos en Sant
Quirze del Vallés (Barcelona), le pedimos el nombre y apellidos
de uno y nos dio el de (pongo sólo las iniciales) I. G. M. Y ahora vamos con el caso de una mujer de Cheste (Valencia) cuyo espíritu vaga por una zona fría y oscura, según nos dijo el vaso, con mucha pesadumbre, dolor y arrepentimiento. El dolor era debido a que se le ahogó un bebé de dos años de edad cuando lo bañaba en la bañera. A nosotros nos extrañó mucho que se ahogara el bebé sin que ella pudiese evitarlo, así que a fuerza de preguntarle acabó confesando que lo ahogó ella a conciencia. Esta mujer no quiso hablar mucho del tema y se tiró todo el rato diciendo que estaba arrepentida y llorando (si es que los espíritus lloran, claro). En otra ocasión nos salió un tal Gregori Iefimovich, un ruso que vivió en la corte rusa. Nos contó muchas cosas que le ocurrieron y cosas sobre la época en que vivió. Lo que no nos dijo (éso lo descubrimos después mirando una enciclopedia) es que era el famoso Rasputín, el conspirador y envenenador. En esta historia no interviene ningún espíritu, simplemente el vaso hizo de Rappel. Estábamos con el tablero un día y llegó mi hermano José, muy incredulo él, dispuesto a hacernos morder el polvo. Nos retó a que el vaso adivinase cuantas monedas de 1 peseta llevaba en la cartera. El vaso dijo que llevaba 7 pesetas. José vació la cartera sobre la mesa y separó las monedas de 1 peseta del resto de las monedas. Las contó y había sólo 6. Cuando ya creiamos que había fallado el pronóstico, José sacudió la cartera y cayó la séptima. Lo curioso es que José desconocía el nº de pesetas que llevaba en la cartera antes de que el vaso se lo dijera. BLIND-EYE |
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